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Mi año lector 2018: Año de la equidad

Tenía buen rato sin pasarme por aquí. Como lo imaginaba leer a Marcel Proust me dejó agotada y no encontré otra lectura después que me motivara a regresar. Otra razón por la que no volvía es que dejé facebook y creo que con ello los pocos lectores que pudiera haber para este blog. Sin embargo me encuentro en frente de la página blanca solo por amor a las historias. Normalmente en este periodo del año hago un resumen de mis lecturas con lo que más me gusto y lo que menos. Así que aquí estamos. En el 2018 quise leer en equidad de género, por lo que intercalaba un hombre y una mujer. Lo que resultó perjudicial porque al final de cuentas fue un año muy X. Lo que pasa es que me gusta leer por temas, que una lectura me lleve a otra, pasionarme por algo. Pero el forzarme a leer un hombre - una mujer me obligaba a cambiar constantemente y muy pocas de mis lecturas me quedaron grabadas. Algunas de ellas hasta las olvidé. En total leí 39 libros, 19 escritos por hombres y 20 por mujeres
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Otoño sin tí

Finalmente he regresado a mi vida normal, después de mucho flojear, he vuelto a entrar caminando a casa. La verdad es que el metro puede ser muy cómodo y rápido, pero nada se compara a respirar aire fresco después de trabajar. Porque en esos kilómetros que separan el trabajo de casa vacío mi mente, pienso en otras cosas, observo a la gente, que hay de nuevo en el barrio y sobre todo cómo va cambiando París. El lunes dejé el trabajo como a las 19h y una vez emprendido mi viaje comencé a notar que los colores habían cambiado, el cielo comienza a ponerse anaranjado y los edificios reflejan esa tonalidad que los vuelve mágicos. Las personan han sacado los suéters y en las terrazas se ven mas vasos de vino que cervezas. Y lo más hermoso es que los jardines están vestidos en su mejor ropa, amarilla-anaranjada, el viento es fresco y el olor del aire te dice que ya llegó el otoño. El otoño es una estación bipolar para mí. Cuando hace gris y llueve me puedo sentir triste, mientras qu

Into the wild

En Francia las vacaciones de verano son muy largas, sobre todo cuando se tiene hijos. Los niños salen de vacaciones a principios de julio y regresan en septiembre. Sin embargo los padres no tienen la misma cantidad de días, lo que es normal. Por eso es muy común escuchar la división entre aquellos que parten en julio (juilletiste) o en agosto (aoutien). Si piensan venir a París en esas fechas y quieren disfrutar de la ciudad sin los parisinos, que pueden ser muy desagradables, lo mejor es venir en agosto. Pero si lo que quieren es disfrutar de ese ambiente tan francés, de festivales, piques niques en los jardines y baile lo mejor es venir en julio.  Como no tenemos hijos no somos ni juilletiste ni aoutien. Nosotros intentamos irnos de vacaciones fuera de la temporada alta, es más barato y hay menos gente. El único inconveniente es que en agosto te encuentras solo en el trabajo muriendo de calor. Y mientras otros están corriendo en el mar, tú estás viendo la computadora y soñando c

Mrs Palfrey, Hotel Claremont

Como ya lo saben soy una gran fan de escritoras inglesas de cualquier época. Cada vez que escucho un nuevo nombre, abalado por mis booktubers favoritas*, la pongo en la lista y la paso a Mr J. Así descubrí recientemente a Bárbara Pym y ahora a Elizabeth Taylor (sin relación con la actríz). De Elizabeth Taylor recibí Mrs Palfrey, Hotel Claremont y sin saber mucho de lo que iba comencé a leerlo, llevándome una maravillosa sorpresa. Todo comienza con la llegada de Mrs Palfrey al hotel Claremont, residencia para adultos mayores en Londres. Una vez la puerta abierta se descubren los otros personajes que habitan el hotel, cada uno más entrañable que el otro. La autora describe de una forma fina y sensible el cotidiano de éste hotel, desde sus discusiones, los vasos de Jerez antes de comer, los paseos en las escaleras esperando que el menú sea anunciado, pero sobre todo la espera de que alguien que los visite. Es así que Mrs Palfrey pasa sus días aguardando la llegada de su nieto sin t

Encontrando a mis amigos

No sé si les ha pasado a ustedes, pero cuando un libro me pasiona lo llevo conmigo en mi cabeza y mi corazón. Los personajes se vuelven mis amigos (o enemigos) y lo que vivo en "realidad" solo es una extensión de la historia escrita. Así que hoy solo quiero contarles algo que me sucedió hace poco. Como les había mencionado antes, el 14 de julio es la fiesta nacional en Francia. Y como todos los años cumplimos con nuestra rutina de despertarse temprano, ver los reportajes y el desfile con el desayuno en la cama. Hasta aquí nada nuevo, solo que esta vez decidimos ir a los jardines de “Invalides” para ver los tanques, helicópteros y dem ás accesorios/personal militar. Hace muchos años que no lo habíamos hecho, así que fue interesante volver. Después de que Mr J me explicara los regimientos, tipos de helicópteros y funcionalidad del material (que por supuesto ya olvidé) decidimos que podíamos continuar nuestro paseo hasta Campos Elíseos y una vez estando en el Arco del

Memorias de una joven formal

Como buena adicta a los libros me encanta ver los escaparates de las librerías. En París suelen decorarlos por temas. En ocasiones los temas cambian de una librería a otra, pero a veces, todas tienen lo mismo como es el caso ahora. Pues en cada vitrina me encuentro la cara de mi querida Simone de Beauvoir. El motivo es que Simone de Beauvoir acaba de entrar a la prestigiosa biblioteca de la Pléiade. La Pléiade es una de las principales colecciones de la edición francesa, publicada por ediciones Gallimard . Ser publicado en "la Pléiade" representa una especie de consacración para los escritores y solo un número reducido ha sido publicado en vida. Actualmente, no se publica solamente las mejores obras de la literatura francesa, también de la literatura mundial [1]. Cuando me enteré que Simone de Beauvoir venía de entrar a la Pléiade me sorprendí. Primero porque no pensaba que ella no estuviera incluída; segundo porque no es por El segundo sexo que ella entra, si no por sus

La Guardia Blanca

Mikhaïl Bulgakov es uno de mis autores preferidos. Desde que leí El Maestro y Margarita se ha vuelto un imprescindible en mis lecturas. Cada año leo un libro de él y cada vez me deja maravillada. Así que cuando recibí La Guardia Blanca no podía estar más contenta. En la portada de mi edición aparece una figura en negro que deja pensar que se trata de Lenin, entonces pensé que hablaría sobre el comunismo. Sin embargo no fue así, no totalmente. La Guardia blanca se desarrolla en una ciudad de Ucrania (que puede reconocerse como Kiev) durante la Guerra Civil Rusa. En aquellos tiempos, Ucrania oriental pertencecía al imperio ruso, mientras que la parte occidental pertenecía a los austro-húngaros (heredada a su vez de los polacos). Cuando estalla la revolución de febrero 1917, los ucranianos exigen mayor independencia de Petrogrado. En ese mismo año se forma el ejército nacional ucraniano (marzo) y se establece la autonomía de Ucrania dentro de Rusia (junio).  En octubre se desa