Recuerdo que podía quedarme durante horas haciéndolos, escuchando reportajes en Discovery Channel o History Channel. Eso era lo que yo hacía a la edad en que muchos hacen fiestas o tienen sus primeras historias amorosas. Yo hacía rompecabezas.
Cuando llegué a Francia, además de los libros, comencé a comprarme rompecabezas de pinturas de museos. Luego, Diana y yo los hacíamos en mi pequeño cuarto de la Cité-U mientras echábamos chisme sobre el laboratorio.
Después los abandoné durante muchos años, porque la #vidadeadulto llega y el tiempo se va trabajando, viajando y luego formando una familia con los hijos... etc. Pero el año pasado los retomé y me llevé en esta pasión a Mr J. entre las patas.
Judith Leyster, La Proposition, 1631 (https://fr.wikipedia.org/wiki/La_Proposition_(Leyster) )
Todo ocurrió durante un viaje a Londres, donde visitamos librerías y encontramos ¡rompecabezas literarios! de Laurence King (https://www.laurenceking.com/). Creo que en ese momento compramos dos: uno de Jane Austen y otro de Agatha Christie. Los hicimos rápidamente, tirados en el piso Mr J. y yo, y luego sufrimos porque creíamos que no podríamos encontrarlos más que en Inglaterra. Aunque, la verdad, no me molestaría ir a Londres a comprar rompecabezas.
Pero caminando por París encontramos la librería en inglés Smith & Son (https://www.smithandson.com/), cerca del Louvre, y ¡eureka! Vendían nuestros súper rompecabezas.
Desde entonces, los compramos para hacerlos durante las vacaciones.
Nos han acompañado a la playa, mientras escuchamos programas de FranceTV que solo los viejitos vemos («Des trains pas comme les autres», «Les routes de l'imposible» o «Capital») y, este año, la Copa Mundial de fútbol.
Para nosotros, los rompecabezas representan vacaciones y tranquilidad. Irene duerme y nosotros nos sentamos a tomar té y hacer rompecabezas, mientras el mundo sigue girando.
Ya ha pasado un año y medio desde nuestro primer encuentro y ya llevamos nueve rompecabezas hechos. Han sido horas de concentración y de comunión con Mr J.
Lo que quiero decir con todo esto es que los rompecabezas forman parte de los momentos en los que más paz he sentido en mi vida. Me dan paz, y soy muy afortunada de haber encontrado a alguien que comparta esta pasión conmigo.
¿Y ustedes? ¿Tienen alguna otra pasión, además de leer?
