miércoles, 14 de septiembre de 2016

Hasta no verte Jesús mío

Elena Poniatowska
Ediciones Era
ISBN 978-607-445-346-1
408 pp

Las conversaciones telefónicas con mi madre seguido giran entorno lo que ella ha visto en el cine y lo que yo voy leyendo. Creo que para ella como para mí, el cine y la literatura son una forma de vivir y aprender. Así que ella me hizo remarcar que casi no leo escritores mexicanos diciéndome –a ver si un día te interesas más a tu historia y tu cultura, porque es muy bonito saber de otros países pero hay que comenzar sabiendo de dónde vienes- quizás no fueron sus palabras exactas, pero eso me quiso decir.
Y la verdad es que tiene razón. Entonces me di a la tarea de buscar escritores mexicanos, y claro que di con Elena Poniatowska. Para mi ella era más que nada una persona muy comprometida con la política, con ideas de izquierda y por lo tanto amiga de AMLO. Pero como escritora no sabía mucho. Escogí Hasta no verte Jesús mío porque la primicia era contar la historia de México en voces de las mujeres que despertaron con la Revolución Mexicana. Y fue precisamente esto lo que me llamó la atención, poner a la mujer como personaje principal en una parte de la historia mexicana que parece tan varonil.
La historia es contada en primera persona por Jesusa Palancares. Es como si en un día de aires te sentaras en la plaza del pueblo (Pozos, Gto. en mi caso) y comenzaras a platicar con la viejita en rebosada y solitaria. Ella al sentirse por una vez escuchada te cuenta su vida, su historia. Así te paseas por los pueblos y las playas mexicanas durante su infancia, te casas a fuerza con un revolucionario y terminas de soldadera; conoces a Zapata, Carranza, Obregón, Huerta, hasta llegar a la guerra de los cristeros. Y cuando México parece “dirigirse hacia el progreso” terminas de obrera, lavandera, sirvienta (aunque este término nunca me ha gustado) y por qué no, también te da por la bebida y la fiesta. Todo esto hasta que llegas a envejecer y sentirte solo, porque en realidad solo Dios está contigo.
Es un libro que disfruté mucho al principio, aunque reconozco que tuve que leer Wikipedia para acordarme de la historia de México y darle sentido a todo esto. Sin embargo, hay una parte mística que la autora quiso darle con “la obra espiritual” que no me convenció. Sé que los mexicanos somos muy dados a creencias y religiones, pero en este caso más bien parecería una especie de secta que no le encontré el interés a escribir sobre eso. Eso hizo que por momentos el libro me desesperara, pero bueno, el final me volvió a ganar y quedé con una gran sonrisa en la boca.
Durante todo el libro tuve el olor de una carne asada (con todo lo que conlleva, frijoles, tortillas y una salsa bien molcajeteada… hasta se me sigue haciendo agua la boca) en la nariz. Creo que cada vez que vea el libro voy a pensar en comida mexicana. Y no solo es el olor de la comida que se queda impregnado, también los colores de México y la voz de los mexicanos. Quizás mucha gente no le vean sentido a eso, pero cuando vives lejos es maravilloso.
Después de todo, mi mamá tiene razón, tengo que leer más literatura de México y América Latina en general.

Nos seguimos leyendo

PS. Agradezco a mi cuñada quién me hizo el mejor de los regalos, libros.  

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En la búsqueda del tiempo perdido, o solo perdiendo el tiempo. Enamorada de los libros y los sueños que nos hacen vivir.

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