Tres olas de calor y ocho libros

El verano todavía no había llamado del todo a la puerta cuando ya estábamos sumergidos en una ola de calor insoportable. Apenas dos semanas después, llegó otra, todavía más intensa, más larga y más difícil de soportar que cualquiera que hubiéramos conocido. Y cuando por fin empezábamos a respirar de nuevo, una tercera ola volvió a golpearnos, dejándonos agotados, desanimados y, sobre todo, muy preocupados por el futuro que nos espera por no haber escuchado a los científicos ni haber hecho lo suficiente para frenar el cambio climático.

Vincent Van Gogh – Saules au coucher de soleil, automne 1888, Kröller-Müller Museum, Amsterdam (http://www.httpsilartetaitconte.com/archive/2012/10/30/van-gogh-ecrivain-arles-8-septembre-1888.html)


Así comenzaron mis vacaciones de este año. Esas vacaciones que los franceses esperan con tanta ilusión y que, poco a poco, también empiezan a convertirse en motivo de preocupación.

Como ya se está volviendo costumbre, vinimos a la Île de Ré para pasar lo que deberían ser tres maravillosas semanas dedicadas a no hacer nada… y a leer. Esto último lo necesitaba con urgencia porque, a causa de la canícula, había perdido incluso las ganas de leer, y eso, para mí, es señal de que realmente no estaba bien.

Así que hicimos las maletas y yo llené mis bolsas con ocho libros, con la esperanza de leerlos todos. Si lo consigo, le invito a la familia a un gran restaurante.

Desgraciadamente, el calor también era sofocante aquí durante los primeros días, algo que nunca había vivido en la isla. Lo peor es que no hay aire acondicionado ni ventiladores, así que la situación resultó incluso más difícil que en París. Pero, bueno, hemos aprendido a dormir con bolsas de hielo y a darnos duchas frías antes de acostarnos.

Ya ha pasado la primera semana y, la verdad, no fue como me la imaginaba. No nos la hemos pasado corriendo entre las clases de natación y los cursos de vela de Mr. J e Irène. Sin embargo, gracias a que el ritmo ha sido más tranquilo, sí he tenido tiempo para leer. Ya llevo casi dos libros, lo cual me hace muy feliz.

Y ya que, por fin, he conseguido encontrar un poco de tiempo para mí (aunque los lloriqueos dentro de la casa me recuerden que esa tranquilidad es bastante relativa), he decidido volver a escribir en este blog que tanto quiero y que, sin embargo, nunca consigo mantener al día. Quizás debería dejar de exigirme tanto y simplemente aprovechar esos pequeños momentos libres para pasar por aquí, sin compromisos ni objetivos precisos.

Espero que, quienes me leen, no hayan sufrido unos días tan calurosos como los nuestros y que estén disfrutando de un verano maravilloso, lleno de lecturas inolvidables.

Nos seguimos leyendo.