viernes, 26 de agosto de 2016

Tratado sobre la tolerancia

Tratado sobre la tolerancia (Traité sur la Tolérance)

Voltaire
Folio
ISBN 978-2-07-046833-1
143 pp.

Hay libros que son historia por ellos mismos. Por lo que significaron en su época, por cómo transcurrieron el tiempo y por cómo el presente los aclama para darle sentido a la actualidad. Este es el caso de Tratado sobre la tolerancia de Voltaire.
Antes que nada quisiera platicarles cómo llegué a éste libro. Es conocimiento de todos que en enero del año 2015 hubo una serie de atentados en Paris, también muchos han de saber o imaginarse que ese suceso marcó el espíritu de los franceses, los ha obligado a evolucionar en sus pensamientos, y quizás hasta retroceder en algunos casos.
Situando un poco el contexto, los franceses son personas que creen en una sociedad laica, la defienden a capa y espada, y están muy orgullosos de lo que se ha logrado en esta materia. Pues judíos, musulmanes, católicos, protestantes, ateos, de todos los colores y razas, han logrado vivir en “harmonía” durante mucho tiempo. Porque eso también es Francia, un país multicultural que ha construido su presente en los brazos de migrantes; ha sabido acogerlos y darles oportunidades, para muestra un botón, yo. Pidiendo a cambio solo respeto a los valores de la República, la laicidad entre ellos. Por eso, los actos terroristas cometidos contra la libertad de expresión en nombre de una religión quedaron fuera de la razón para muchos franceses. La única respuesta que tuvimos a esta barbarie fue salir a la calle para protestar, para unirnos como país, nuestras armas un lápiz y un libro en mano, el tratado sobre la tolerancia.


En 1762 un hombre es condenado, Calas, por el asesinato de su hijo. Su hijo, Jean Calas, era abogado y para poder trabajar como tal le hacía falta un certificado que mostrara que era católico. La familia Calas era protestante, por lo que Jean intenta convertirse al catolicismo. Su padre al saberlo decide matarlo, o al menos esa es la versión que la justicia de Toulouse dio.  El padre es condenado a torturas horribles hasta que admita su crimen, pero prefirió morir antes de hacerlo. La sociedad, altamente católica, no quedó conforme con esto y decidió ensañarse con el resto de la familia hasta despojarla de todo. Voltaire convencido de la inocencia de Calas escribe este tratado en 1763 para darle justicia. Así, Voltaire nos hace un viaje de la tolerancia a través de los tiempos, para mostrarnos que si hay una religión intolerante ha sido la católica.
La verdad es que no podría darles una crítica de tal libro, no me atrevería ni a pensarlo. Pues es un libro que te abre los ojos a muchas cosas, sobre todo cuando eres católico; un libro donde aprendes algo con cada página y terminas con la cabeza perturbada por lo que acabas de leer. Desgraciadamente yo no logré apropiarme del texto, no podría hacerles una disertación sobre él. Creo que aún me falta mucho por leer para que mis neuronas se vuelvan independientes y sean capaces de realizar juicios de valor por ellas mismas. Sin embargo puedo decirles que después de haberlo leído me sentí menos tonta con respecto a mi religión y la historia de Francia.   
Porque después de todo, creo que el sueño de Voltaire de una sociedad laica, donde lo que importa es el individuo y no la religión se había logrado. Al menos eso creíamos antes de enero del 2015, ya que a partir de ese momento hay muchos conflictos de religiones, otros atentados han ocurrido,  nos hemos vuelto menos tolerantes y ahora asuntos como el burkini son tratados como problemas de orden nacional. Pero esa es otra historia.
En la nueva edición que salió para después de los atentados hay una entrevista realizada a Philippe Sollers por Le Monde (periódico de referencia en Francia) que se titulaba “Aquí hace falta Voltaire”. Él termina su entrevista diciendo que la única forma de resistir a la mundialización y otras ideas devotas y fanáticas es leyendo. Hay que ejercitar el musculo del espíritu, leyendo, pensando… pero con conciencia.
 Yo los incito fuertemente a leer Voltaire. Sé que su nombre puede dar miedo, pero en realidad es muy fácil de leer, está tan bien escrito, con una cierta ironía y cinismo que fascinan. Además van a obtener mucho de cualquiera de sus libros.




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En la búsqueda del tiempo perdido, o solo perdiendo el tiempo. Enamorada de los libros y los sueños que nos hacen vivir.

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